[...]´´Veo que soy el único hombre que participa como ponente las distintas mesas de este seminario. Y se supone (de forma implícita) que estoy aquí por ser
homosexual o gay.
Bien. Pues quiero decirles que estoy aquí porque soy un hombre. No estoy aquí porque ser homosexual ni tampoco por ser gay. Es cierto que fui homosexual. Pero ya no lo soy. Entendí con rapidez que la homosexualidad es una forma científica de homofobia. Así que dejé de ser homosexual.
También fui gay. Pero dejé de serlo. Dejé de ser gay cuando esta identidad se banalizó y fue traicionada por la política y absorvida por el mercado. La identidad gay actual es una identidad basura, como lo son la mayoría de las realidades de nuestra sociedad.
Ya no soy homosexual. Ya no soy gay. Soy tan solo un hombre que padece, como tantos otros hombres, la homofobia de quienes no respetan mis opciones
de género.
Sin embargo, ahora, se que no estoy solo. Hay otros hombres que, como yo, no son homosexuales ni gays, y que también padecen esta forma de violencia de género que es la homofobia. En nuestra sociedad, todos los hombres (homosexuales o no) padecemos discriminación y violencia de género.
Son discriminaciones sutiles y son violencias socialmente invisibles, pero existen. Resulta insólito argumentar que los varones padecemos discriminación y
violencias de género. Pero así es. A los varones (al igual que a las mujeres) nos prescriben y proscriben roles, emociones y actitudes.
El genero discrimina a los hombres porque ciertos recursos y posibilidades sociales nos son menos accesibles que al resto de personas. Veámos algunos ejemplos de discriminación de género que padecemos los hombres.
Primer ejemplo:
La definición de la maternidad como función biológica (y no como lo que es: una función social que se puede aprender) es un ejemplo de discriminación a
los hombres que, además, genera una visión sesgada de nuestras identidades y capacidades sociales como personas. Los hombres tenemos derecho a ser madres. ¿O es que acaso la biologia es el destino?
Segundo ejemplo:
El estudio de los hombres y de nuestras posiciones sociales de género, se está haciendo hace desde una perspectiva que prima la estigmatización de los
varones por el mero hecho de serlo. En el imagiario social hegemónico parece que, ser hombre, sea una suerte de agravante de no se sabe muy bien qué. Y si se es hombre heterosexual, peor todavía. Son más sospechosos. Aunque nadie sepa exactamente de qué``[...]
Si nos pararamos a pensar en esto, ¿en realidad es así?. Al fin y al cabo todos sufrimos discriminación por parte de la sociedad pero todo ello, debido a los distintos estereotipos que se les impusó en su momento tanto al hombre como a la mujer.
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